Historia
Historia de las Sociedades Ecónomicas Amigos del País
Las sociedades económicas fueron instituciones públicas promovidas por el poder central durante la monarquía de Carlos III, en la segunda mitad del siglo XVIII.
En su fundación intervinieron los sectores más dinámicos de la sociedad y fueron creadas para introducir en España los valores de la ilustración europea: La difusión de la cultura y el fomento de la economía.
La primera en constituirse fue la Sociedad Vascongada de Amigos del País, fundada por el conde de Peñaflorida en 1765; diez años después se constituye, a iniciativa de Campomanes, la Real Sociedad Económica de Madrid. En el breve espacio de tiempo que condujo hasta el cambio de siglo ya se habían constituido 63 sociedades localizadas en las principales ciudades del país.
La Sociedad Económica de Amigos del País de Liébana, se fundó en 1.839, (en la fase que los historiadores denominan la cuarta etapa o de reaparición, impulsadas por la Real Orden de 18 de mayo de 1834 que promovía la formación de nuevas sociedades económicas), dedicada según reza en su acta fundacional “a promover en la desconocida Liébana la agricultura, las artes, el comercio y los conocimientos útiles”. Es la sociedad que tiene el ámbito mas reducido de España.
Tuvo como escudo la siguiente imagen:

Primeros Logros
No por desconocidos son desdeñables sus logros. Entre sus iniciativas más relevantes se encuentra el impulso definitivo para la construcción del camino de Tina Mayor a Sierras Albas, es decir de Unquera a Piedras Luengas, concluyendo las obras previamente iniciadas del desfiladero de La Hermida y realizando el tramo desde Ojedo al límite de Palencia; esta obra se completó posteriormente con los caminos de Valdebaró (Potes-Espinama) y el de Cereceda (Potes-San Glorio), vías que aún hoy conservan el mismo trazado. Es evidente la importancia que para la comarca tuvieron estos caminos, rompiendo una incomunicación multisecular, tanto con la costa como con la meseta.
De capital importancia para Liébana resultó la iniciativa de establecer en Potes un Instituto de Segunda Enseñanza, institución de la que carecían algunas capitales de provincia. En 1.840 empezó a funcionar el centro con tres cátedras de filosofía, dos de matemáticas, una de latinidad y otra de lengua castellana, siendo sus profesores insignes componentes de la sociedad. Se instalaron las aulas ocupando el edificio del antiguo convento de Dominicos (convento de San Raimundo) que había quedado vacío y sin compradores tras la desamortización de 1.836, lugar en el que se estableció la sede y la sala de reuniones de la sociedad. Entre sus alumnos ilustres contó, entre otros muchos, con Jesús de Monasterio. A esta iniciativa escolar se sumaron otras, que sin duda repercutieron positivamente en el nivel de formación de los lebaniegos.
De igual modo se impulso la agricultura, esencialmente la producción de vino de Liébana, “principal riqueza de los pueblos bajos, que goza de un crédito bien merecido, y en donde quiera que se presenta en lid con el francés llamado de Burdeos es este vencido” (tal como recoge la memoria de actividades de 1840-41); también se inició el aprovechamiento del corcho y la ampliación de los plantíos de alcornoques; se impulso la plantación de frutales y se fomentó el cuidado de los montes con podas y repoblaciones. Y como colofón, se creó una compañía de comercio para dar salida a los productos de la comarca.
El descubrimiento de “Los Picos de Europa”
Especial mención requiere la implantación de la actividad minera con fines industriales, impulsada por los miembros de la sociedad lebaniega, que encontraron pronta respuesta en los capitales europeos (belgas, franceses e ingleses principalmente) que supuso el descubrimiento geográfico de los Picos de Europa, su aprovechamiento minero (los yacimientos de blenda y calamina, sobre todo) y el inicio de una incipiente actividad turística en Liébana. En este proceso poco conocido cuya trascendencia ha sido capital para el devenir de la comarca de Liébana: La minería llegó a tener empleados a 500 obreros, propició la llegada de importantes capitales, colocó los Picos de Europa en los ambientes más influyentes de continente, construyó unos 90 Kms. de caminos y sendas en el interior de los Picos y puso en funcionamiento un artilugio que fue el precursor del teleférico de Fuente Dé.
El aporte cultural
La Económica, como se denominaba coloquialmente, también propició la publicación de un periódico independiente, La Voz de Liébana, considerado como el pionero de su género en la provincia y coetáneo de El Cantábrico. Su primer número apareció el 1 de agosto de 1.904, nacido, según reza en su número inicial, ” para defender los intereses generales en este apartado rincón de la antigua Cantabria ”. José María Bulnes, Eduardo García de Enterría, Carlos García Martínez, Juan José García de Enterría o Eduardo Jusué Martínez, por citar algunos, fueron figuras relevantes de esta publicación que dejó de editarse en 1932.
Otra iniciativa loable de la sociedad lebaniega fue la creación de la biblioteca popular, inaugurada el 1 de febrero de 1915, con un fondo bibliográfico de primer orden, formada mediante donaciones de socios y simpatizantes y que tuvo una actividad relevante hasta que en 1936, la contienda civil supuso el fin de las actividades de la sociedad. Con ello se cerró un ciclo, el de la Sociedad Económica de Amigos del País de Liébana, que al decir de sus mentores, “fué la única entidad que entre nosotros mantuvo continua e incesante relación entre Liébana y los poderes públicos y sociales de toda la nación”.
El resurgimiento
Tras un paréntesis de sesenta años, en 1994 y a iniciativa del catedrático lebaniego Angel Sánchez de la Torre, se refunda la sociedad con el fin de “reunir a los nacidos o descendientes de Liébana, así como aquellos que mantengan lazos familiares, residan o hayan residido en ella o, simplemente, muestren su afecto y simpatía hacia la comarca” . Aunque actualmente existen otras instituciones públicas de índole político y administrativo que cumplen la función de intermediación entre los ciudadanos y el Estado, que en su tiempo realizaron las sociedades económicas, la Sociedad Económica de Amigos del País de Liébana retoma esta nueva andadura con el propósito de crear una plataforma de pluralidad y participación en la vida sociocultural de la comarca.