Es poco conocida por la mayoría la presencia de marinos nacidos en Liébana. Todavía lo es menos la de los más numerosos que fueron hijos o nietos de lebaniegos, nacidos fuera de nuestra región. Nos proponemos aportar una información somera sobre ellos.
En el siglo XVIII los ministros de Felipe V, Albironi y Patiño se propusieron modernizar la Marina, creando el Cuerpo General para el que había que proporcionar la oficialidad necesaria, formada en el uso de instrumentos modernos y el estudio de las matemáticas, sobre todo la trigonometría y demás ciencias auxiliares. Hasta entonces las armadas, (pues coexistían diversas e incluso antagónicas formaciones,) se habían valido de oficiales de los Reales Ejércitos con más o menos experiencia marinera y de pilotos salidos del Colegio de San Telmo, de Sevilla. Con los nuevos oficiales se pretendía aunar en un solo oficial las características de ambas figuras, al tiempo que se daban pasos de progreso en su formación. Patiño solucionó el problema creando una academia y un plan con sólidas bases científicas. Nació así, en 1717, en Cádiz la “Real Compañía de Caballeros Guardias Marina” origen y embrión de la actual Escuela Naval Militar. Esta reforma era además necesaria porque, con el cambio de dinastía, la Corona comenzó, a servirse de buques propios abandonando paulatinamente el sistema de asientos, que había sido hasta entonces el usado predominantemente. Solamente la Armada de Barlovento, que operaba en el Caribe, la Armada de la Guarda de la Carrera de Indias, que esperaba a las flotas anuales que venían de América, y la Armada de Galeras que operaba en el Mediterráneo en tareas de vigilancia y castigo de los piratas berberiscos, se pueden considerar como precedentes válidos de una Armada Real.